¿Cómo salvar tu matrimonio antes de conocer a tu esposa?
1. ¿Cómo encuentro ese amor?
La preparación para el matrimonio comienza antes de una relación
La preparación para el matrimonio no comienza con el compromiso. En esta presentación titulada «Cómo salvar tu matrimonio antes de conocer a tu esposa», que se transmitió en vivo ante miles de estudiantes universitarios, aprenderán cómo construir los cimientos de un amor duradero y a prueba de divorcio antes de que este comience.
Jason Evert ha dado charlas a más de 1 millón de personas en todo el mundo y es autor de más de una docena de libros, incluidos «Cómo encontrar a tu alma gemela sin perder tu alma» y «Purity 365». Él y su esposa Crystalina viven en Colorado con sus hijos; juntos dirigen el sitio web ChastityProject.com. Al finalizar esta iniciativa, estén atentos a una importante invitación.
Poner a Dios en el centro desde el inicio
Es una alegría estar aquí; comencemos con una oración. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. San José, ruega por nosotros. San Juan Pablo II, ruega por nosotros. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Una audiencia diversa, una misma pregunta
Me alegra ver a tantos aquí hoy. Sé que tenemos parejas casadas en la audiencia. ¿Hay alguna persona comprometida? ¿Sí? Felicitaciones. También hay parejas de novios, otros están solteros. Es posible que no sepas si tienes novio o no —«es complicado»—, pero ya veremos eso.
La gran confusión actual sobre la intimidad
Creo que estarás de acuerdo conmigo en que el mundo actual tiene muchos malentendidos con respecto a la intimidad. En gran parte, esto se debe a que no pensamos realmente en el sexo. Hablamos sobre él, bromeamos, pero casi nunca reflexionamos sobre qué es, qué significa y cuál es su propósito.
Cuando pensamos en lo que la Iglesia tiene que decir al respecto, muchas veces nos parece que es solo un gran «NO»:
—¿Puedo hacer esto con mi novia?
—No.
—¿Y si somos esposos?
—No.
—Bueno, ¿y puedo hacer aquello?
—No.
Es solo una lista de prohibiciones; eso es lo que muchos tenemos metido en nuestra mentalidad. Hemos sido educados para pensar en Dios, los mandamientos y la Iglesia como en los rivales del amor que esperamos encontrar. Pero el objetivo de esta reflexión es mostrar que la Iglesia es el verdadero medio para el cumplimiento de nuestros deseos.
El amor que todos deseamos y reconocemos
Sabemos qué clase de amor anhelamos, y de vez en cuando logramos verlo. Un ejemplo luminoso es el de un matrimonio que estuvo unido más de sesenta años, tuvo diez hijos y vivió una fe sencilla y profunda. Sus nombres eran José y María. No es una invención.
Ese amor se expresaba en gestos cotidianos, en la complicidad, en el humor y en un coqueteo lleno de ternura. Incluso ante la muerte, ese amor se manifestó con un último gesto: un beso en la nariz y una despedida sencilla: «Adiós, nena».
La gran pregunta: ¿cómo llegar a ese amor?
Al ver un amor así, sabemos que así es como debe ser. Pero surge inevitablemente la pregunta: ¿cómo llegamos allá desde aquí?
Vivimos rodeados de una cultura profundamente distinta: las películas, las revistas, los mensajes que recibimos a diario. Todo esto hace que encontrar el amor verdadero no sea fácil, especialmente para los jóvenes adultos de hoy.
Y, sin embargo, la pregunta permanece abierta: ¿cómo encontrar el amor para el que estamos hechos?
Reflexión: ¿Cómo debo vivir para encontrar el amor verdadero?
Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de las charlas «How to Save Your Marriage Before Meeting Your Wife» y «Theology of His Body», con autorización de Jason Evert. Parte 1 de 10.
Reproducción artificial
El deseo de tener un hijo es profundamente humano y legítimo. En muchos casos, la experiencia del sufrimiento ante la infertilidad abre preguntas difíciles, cargadas de dolor, esperanza y búsqueda de soluciones.
Este espacio quiere ayudar a discernir estas situaciones desde una mirada integral, que tenga en cuenta la dignidad de la persona, el valor de la vida humana desde su inicio y el sentido pleno de la procreación en el contexto del amor conyugal.
La voz de la Iglesia
La Iglesia acompaña con respeto y compasión a quienes viven la prueba de la infertilidad. Al mismo tiempo, propone criterios éticos claros que protegen la dignidad del hijo, de los esposos y del acto conyugal.
Desde esta enseñanza se recuerda que el hijo no es un objeto de deseo ni un derecho que pueda exigirse, sino un don que se recibe. La vida humana merece ser respetada y protegida desde el primer instante de su existencia.
La técnica debe estar siempre al servicio de la persona, y nunca la persona al servicio de la técnica.
Viviendo lo que creo
El discernimiento ético no se reduce a prohibiciones, sino que abre caminos de reflexión profunda sobre el sentido de la vida, el sufrimiento y la esperanza. Frente a las soluciones técnicas, es necesario preguntarse por sus consecuencias humanas, éticas y espirituales.
Aquí se ofrecen recursos que ayudan a comprender estas cuestiones con serenidad, rigor y respeto por la dignidad de toda vida humana.
Un camino de discernimiento y esperanza
La fecundidad del amor no se reduce únicamente a la procreación biológica. Existen otras formas auténticas de fecundidad que pueden dar sentido, plenitud y apertura al don de la vida.
Este espacio quiere acompañar con delicadeza a quienes buscan comprender y vivir estas realidades desde la verdad, la esperanza y la confianza en Dios.
El valor de la vida
La vida humana es un don precioso que merece ser acogido, protegido y acompañado en todas sus etapas. Sin embargo, en una cultura marcada por la utilidad, la eficiencia y el descarte, este valor fundamental puede verse oscurecido o relativizado.
Este espacio quiere ofrecer una reflexión serena y profunda sobre la dignidad de toda vida humana, desde su inicio hasta su fin natural, ayudando a comprender por qué la vida es siempre un bien que debe ser cuidado.
La voz de la Iglesia
La Iglesia proclama con firmeza y esperanza el Evangelio de la Vida. Esta enseñanza no se basa en una ideología, sino en la verdad sobre la persona humana, creada a imagen de Dios y llamada a una existencia plena.
Desde esta perspectiva, toda vida humana posee un valor inviolable que no depende de su desarrollo, de sus capacidades ni de las circunstancias en que haya sido concebida.
La defensa de la vida no es una postura ideológica, sino una exigencia del amor auténtico y de la justicia.
Viviendo lo que creo
El respeto por la vida se encarna en decisiones concretas, personales y sociales. Comprender la verdad sobre la vida humana permite afrontar los debates contemporáneos con mayor profundidad, responsabilidad y sensibilidad.
Aquí se ofrecen recursos que ayudan a reflexionar sobre estas cuestiones desde un enfoque científico, ético y humano, favoreciendo una mirada integral y respetuosa.
Una cultura de la vida
Promover una cultura de la vida implica educar la conciencia, acompañar las situaciones de fragilidad y ofrecer alternativas que afirmen la dignidad de cada persona.
Este espacio desea contribuir a ese compromiso, invitando a mirar la vida humana con respeto, gratitud y esperanza, incluso en medio de los desafíos más complejos.
Atracción e identidad
La experiencia de la atracción forma parte de la vida afectiva de toda persona. Sin embargo, en una cultura que tiende a fragmentar la identidad y a separar el cuerpo de la persona, esta experiencia puede vivirse con confusión, sufrimiento o desorientación.
Este espacio ha sido creado para ayudar a comprender la identidad personal de manera integral, reconociendo la unidad entre cuerpo, afectividad, razón y vida espiritual, y acompañando procesos de búsqueda vividos con honestidad y respeto.
La voz de la Iglesia
La Iglesia propone una visión unitaria de la persona humana: el cuerpo no es un añadido ni un obstáculo, sino parte constitutiva de la identidad personal. Desde esta perspectiva, la diferencia sexual y la vocación al amor iluminan el sentido profundo de la identidad.
Esta enseñanza no reduce a la persona a sus inclinaciones ni a sus sentimientos, sino que la sitúa en su dignidad más profunda: ser creada a imagen de Dios y llamada a amar en la verdad y en la libertad.
La verdad sobre la persona no oprime ni excluye; orienta el corazón hacia su plenitud.
Viviendo lo que creo
El camino hacia una identidad vivida en paz requiere acompañamiento, discernimiento y una escucha profunda de la propia historia. No se trata de imponer respuestas prefabricadas, sino de integrar la experiencia afectiva dentro de un proceso humano y espiritual respetuoso y verdadero.
Aquí se ofrecen recursos que ayudan a recorrer este camino con esperanza, realismo y una mirada misericordiosa, favoreciendo procesos de crecimiento personal y libertad interior.
Un camino de verdad y esperanza
La identidad personal no es una carga que resolver ni un problema que eliminar, sino un misterio que se descubre progresivamente a lo largo de la vida. Con acompañamiento adecuado y una vida interior sostenida, es posible crecer en unidad interior y serenidad.
Este espacio quiere ser una compañía discreta y respetuosa para quienes desean comprenderse mejor y vivir su vocación al amor con paz y verdad.
Planificación familiar
La planificación familiar, desde la visión cristiana, no se reduce a una técnica ni a un cálculo, sino que se comprende como parte de una vocación al amor responsable, fiel y abierto a la vida. La Iglesia propone un camino que integra la dignidad de la persona, el amor conyugal y la confianza en Dios.
En este espacio encontrarás, primero, la enseñanza de la Iglesia que ilumina la conciencia y, luego, propuestas para vivirla de manera concreta en los desafíos reales de hoy.
La voz de la Iglesia
La Iglesia ofrece una palabra clara y exigente sobre el amor humano y la transmisión de la vida. No como una imposición externa, sino como una luz que ayuda a custodiar la verdad del amor y la dignidad de los esposos.
Esta enseñanza se apoya en una profunda comprensión del cuerpo, del amor conyugal y del significado de la paternidad y maternidad responsables.
La verdad recibida se vuelve fecunda cuando es acogida con un corazón libre y confiado.
Viviendo lo que creo
La fe cristiana está llamada a encarnarse en decisiones concretas. En el ámbito de la planificación familiar, esto implica discernir, informarse con honestidad y asumir responsablemente las consecuencias de nuestras elecciones.
Aquí encontrarás reflexiones y recursos que ayudan a confrontar algunas ideas extendidas en la cultura actual, y a descubrir caminos más humanos, más ecológicos y más respetuosos de la persona y del amor.
Un camino de discernimiento y confianza
La planificación familiar no es un camino uniforme ni automático. Cada matrimonio está llamado a discernir, en diálogo con Dios, con la propia conciencia y con una recta formación, el modo concreto de vivir su vocación.
Este espacio quiere acompañar ese discernimiento, recordando que el amor auténtico crece cuando se vive en la verdad, en la responsabilidad y en la apertura a la gracia.








